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Los cálculos renales afectan al 12% de la población estadounidense. Pueden ser extremadamente dolorosos y su tratamiento puede resultar muy costoso. El 50% de las personas tratadas por cálculos renales presentarán una recidiva dentro de los 10 años. Los cálculos de oxalato de calcio representan el 90% de la incidencia de los cálculos renales. La mayoría de estos cálculos renales que contienen calcio están asociados a la hipercalciuria idiopática (niveles elevados de calcio en la orina), a pesar de que las enfermedades como el hiperparatiroidismo, la sarcoidosis y algunas clases de cáncer pueden contribuir a la formación de cálculos. Dado que del 20 al 40% de los cálculos recurrentes están asociados a un nivel elevado de calcio en la orina, se creía que el consumo de altos niveles de calcio podía causar o contribuir a la formación de cálculos. En el pasado, era común que se restringiera drásticamente el consumo de calcio a los pacientes con cálculos renales e hipercalciuria. Sin embargo, la medicina ha demostrado que se puede prevenir la formación de cálculos efectivamente sin restringir el consumo de calcio, siempre que también se tomen otras medidas. Por otra parte, existe cierta evidencia de que la restricción de calcio, en realidad, puede incrementar el riesgo de padecer cálculos renales bajo determinadas condiciones. El consumo de calcio y la prevención de cálculos En el estudio prospectivo epidemiológico más extenso publicado sobre la relación entre el calcio y los cálculos renales (New England Journal of Medicine, 1993) se llegó a la conclusión de que el calcio está asociado con la disminución del riesgo de padecer cálculos renales sintomáticos(1). Quizás con la misma importancia, el estudio llevado a cabo con más de 45.000 hombres determinó que aquellos individuos que consumían menos de 850 mg de calcio por día tenían mayor riesgo de más incidencias de cálculos renales. Los autores llegaron a la conclusión de que el calcio, de hecho, puede tener un efecto protector al mezclarse con el oxalato en el intestino y evitar su absorción de una manera que favorezca la formación de cálculos renales. En otro estudio, la restricción en el consumo de calcio condujo a un incremento de la absorción y a la excreción del oxalato por la orina tanto en personas sanas como en pacientes con cálculos renales. Los autores, al igual que otros investigadores que los precedieron, también concluyeron que el oxalato urinario parece ser más importante que el calcio urinario en la formación de cálculos. Esta conclusión está respaldada por un estudio posterior sobre el suministro de suplementos de calcio a largo plazo en mujeres premenopáusicas. Este estudio demostró que no se produjo un incremento en la formación de cálculos(2). El suministro de suplementos de calcio redujo el oxalato urinario y el fósforo urinario (que también se consideraba un factor en la formación de cálculos) al mezclarse ambos agentes en el intestino. Otros factores alimenticios que contribuyen a la formación de cálculos Si el consumo de altos niveles de calcio no es el factor principal que aumenta el riesgo de padecer cálculos renales, ¿entonces cuál es? El estudio publicado en el New England Journal of Medicine en 1993 descubrió que el alto consumo de proteína animal estaba asociado a un incremento en la formación de cálculos y que el consumo de mayor cantidad de líquido estaba asociada a una disminución en la formación de cálculos. Otro estudio de 282 pacientes con un historial confirmado de cálculos renales de oxalato de calcio investigó la hipercalciuria (exceso de calcio en la orina), frecuentemente asociada con los cálculos(3). Un gran número de pacientes que eran hipercalciúricos con una dieta normal disminuyeron la excreción de calcio por orina cuando se les aplicó una dieta controlada con altos niveles de calcio. Otra fuente distinta del calcio, casi con seguridad el sodio, era el causante del alto nivel de calcio en la orina y, tal vez, de los cálculos renales. La sal, la excreción de calcio y los cálculos El consumo de sodio ha resultado ser un factor importante en el exceso de excreción de calcio por la orina. En una revisión crítica denominada "Dietary Salt, Urinary Calcium, and Kidney Stone Risk" ("Sal en la dieta, calcio urinario y el riesgo de padecer cálculos renales"), los autores descubrieron que las personas que tienen cálculos podrían verse más afectadas por el consumo de sal que otras personas que no los desarrollan y que una reducción de dicho consumo podría reducir el riesgo de formación de cálculos renales(4). Además, se ha asociado el consumo de altos niveles de sodio a la pérdida de calcio por orina, lo que contribuye a la osteoporosis posmenopáusica y a la pérdida ósea, particularmente en aquellos individuos con un bajo consumo de calcio. Este estudio demostró que el sodio también puede llegar a ser responsable de los altos niveles de calcio en orina observados en pacientes con cálculos renales. El sodio es tanto o más importante que el calcio alimenticio para determinar la cantidad de calcio que excretan los pacientes con formación de cálculos. El oxalato y los cálculos renales En una revisión de estudios sobre el oxalato alimenticio, los autores descubrieron que el incremento del consumo de calcio alimenticio conduce a un mayor grado de oxalato urinario(5). Dado que se presentaban niveles menores de calcio que se mezclaran con el oxalato en una forma que el estómago y los intestinos no pudieran absorber, se absorbían niveles mayores de oxalato y luego se lo excretaba a través de la orina, incrementando el riesgo de formación de cálculos renales. Esta revisión también identificaba ocho alimentos específicos que contenían oxalato y que incrementaban significativamente el oxalato urinario y, por consiguiente, la potencial formación de cálculos de oxalato de calcio. Entre estos alimentos se incluían nueces, té, chocolate, remolachas, ruibarbo y salvado de trigo. Este hallazgo sugiere una estrategia que consiste en limitar el consumo de ciertos alimentos de alto contenido de oxalato en personas propensas a formar cálculos de oxalato de calcio y en mantener un consumo adecuado de calcio. Por último, se ha sugerido que las gaseosas a base de fosfato contribuyen a la formación de cálculos renales. Un estudio del Journal of Clinical Epidemiology examinó a 1.009 pacientes masculinos con cálculos renales formados, que eran a su vez consumidores de una cantidad significativa de gaseosas para ver el efecto que las mismas podrían llegar a tener en la recidiva de los cálculos(6). Aquellas personas que consumían gaseosas a base de fosfato en las más grandes cantidades tenían una tasa más alta de recidiva de cálculos. El riesgo de osteoporosis y los cálculos renales Los riesgos de seguir una dieta de bajo contenido de calcio en pacientes con cálculos renales se confirmaron en un estudio sobre la baja masa ósea en individuos con formación de cálculos(7). Se compararon pacientes con cálculos renales que contenían calcio, con o sin hipercalciuria, con personas sanas para comprobar la densidad mineral ósea y la incidencia de fracturas. Como grupo, los pacientes con formación de cálculos tenían una menor densidad ósea que los individuos sin formación de cálculos. Por otra parte, al cotejar la dieta, aquellos pacientes que presentaban cálculos renales, menor densidad ósea y mayor cantidad de fracturas consumían menos calcio y más sal y proteínas animales en su dieta que aquellos con mejor calidad ósea y menor cantidad de fracturas. El consumo de calcio y los cálculos renales: Riesgos - Beneficios Si bien la Conferencia para el desarrollo de consenso (Consensus Development Conference) de los Institutos Nacionales de la Salud (NIH) sobre el consumo óptimo de calcio (Optimal Calcium Intake) advertía a aquellos pacientes con antecedentes de cálculos renales y altos niveles de calcio en orina sobre un incremento excesivo del consumo de calcio, el informe también mencionaba un extenso estudio publicado en New England Journal of Medicine en 1993 que mostraba el efecto protector de un mayor consumo de calcio en reducir el riesgo de los cálculos renales(8). Más recientemente, los autores del estudio prospectivo del año 1993, publicaron información adicional sobre el consumo de calcio y los cálculos(9). En este último estudio, los autores llevaron a cabo un análisis con mujeres que participaban en el Estudio sobre la Salud de Enfermeras por un período de 12 años, sin antecedentes de cálculos renales. Descubrieron que un mayor consumo de calcio alimenticio estaba relacionado con menos cálculos renales. A pesar de que aquellos individuos que tomaban suplementos de calcio presentaron un riesgo levemente mayor de padecer cálculos renales, la incidencia era sólo de 1 caso cada 1.000 años/persona. Los autores plantearon que, dado que el 67% de las mujeres que tomaban suplementos de calcio lo hacían entre comidas o con el desayuno (tratándose de comidas habitualmente bajas en oxalato), el calcio no podía desempeñar su rol de bloquear la formación de cálculos de oxalato de la manera en que el calcio lo hace durante las comidas. El suplemento de calcio puede reducir el riesgo de padecer cálculos renales, en especial si se toma durante la comida. En el ensayo denominado Calcio para la prevención de la preeclampsia (Calcium for Preclampsia Prevention trial) que se completó recientemente, únicamente se informaron dos casos de cálculos renales en 2.295 mujeres embarazadas que tomaban 2.000 mg de suplemento de carbonato de calcio por día(10). Conclusión La mejor estrategia para prevenir los cálculos renales y mantener huesos sanos sería un consumo adecuado de calcio en la dieta y la ingesta de suplementos durante las comidas si fuese necesario, en combinación con la restricción del sodio, de las comidas con alto contenido de oxalato y de las gaseosas a base de fosfato en personas con riesgo de padecer cálculos. Sin embargo, lo más importante es beber mucho líquido en todo momento, en especial los días calurosos y secos cuando es mayor el riesgo de formación de cálculos renales. El carbonato de calcio logra la absorción máxima cuando se toma durante las comidas, y por consiguiente, es una opción excelente como suplemento. Además, es el suplemento más utilizado, contiene los niveles más altos de calcio elemental de todos los suplementos y tiene un precio moderado. Referencias:
- (1) Curhan, G.C. et al., "A Prospective Study of Dietary Calcium and Other Nutrients and the Risk of Symptomatic Kidney Stones," New England Journal of Medicine, 328:833838, 1993.
- (2) Sakhaee, K. et al., "Limited Risk of Kidney Stone Formation During Long-Term Calcium Citrate Supplementation in Nonstone Forming Subjects," Journal of Urology, 152:324-327, 1994.
- (3) Burtis, William J. et al., "Dietary Hypercalciuria inn Patients with Calcium Oxalate Kidney Stones," American Journal of Clinical Nutrition, 60:424-429, 1994.
- (4) Massey, L.K., and S.J. Whiting, "Dietary Salt, Urinary Calcium, and Kidney Stone Risk," Nutrition Reviews, 53:131-139, 1995.
- (5) Massey, Linda K., et al., "Effect of Dietary Oxalate and Calcium on Urinary Oxalate and Risk of Formation of Calcium Oxalate Kidney Stones, " Journal of the American Dietetic Association, 93:901-906, 1993.
- (6) Shuster, J. et al., "Soft Drink Consumption and Urinary Stone Recurrence: A Randomized Prevention Trial," Journal of Clinical Epidemiology, 45-911-916, 1992.
- (7) Jaeger, P. et al., "Low Bone Mass in Idiopathic Renal Stone Formers: Magnitude and Significance," Journal of Bone and Mineral Research, 9:1525, 1994.
- (8) "Optimal Calcium Intake," NIH Consensus Development Panel on Optimal Calcium Intake, Journal of the American Medical Association, 272:1942-1948, 1994.
- (9) Curhan, G.C., et al., "Comparison of Dietary Calcium with Supplemental Calcium and Other Nutrients as Factors Affecting the Risk for Kidney Stones in Women," Annals of Internal Medicine, 126:497-504, 1997.
- (10) Levine, R.I. and CPEP Study Group (NICHD), "Calcium for Preeclampsia Prevention (CPEP): A Double-Blind, Placebo-Controlled Trial in Healthy Nulliparas," SPO Abstract, 1997.
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